EntrevistAEIF: Entrevista con el Ingeniero Físico Alejandro Santoscoy

Entrevistadores: Carlos Ortega y Lena Zamora

“Yo soy Alejandro Santoscoy Rivero, acabo de cumplir 27 años y estudié ingeniería física. Soy de la generación que entró en 2017 y egresó en 2022 y he estado involucrado en varias cosas. Actualmente estoy estudiando la maestría de ciencias computacionales en Canadá, en Regina, Saskatchewan.”

¿Trabajaste o estás trabajando?

“Sí, de hecho, empecé a trabajar por medio del programa de prácticas profesionales. Empecé en una empresa local de aquí de Mérida que se llama Wayakna y estuve ahí 2 años. Ahí programaba con un software llamado SAP y duré 2 años; después me salí y trabajé igual 2 años para Pepsico México, también con SAP. En mayo de 2025 fue que me salí porque ya me estaba enfocando más en temas de investigación, más que nada por cuestiones de tiempo fue que decidí salirme.  
El programa se llama SAP ABAP, es un lenguaje de programación y sirve para aplicaciones empresariales.”

Cuéntanos un poco de lo que hiciste en la AEIF, y en las otras asociaciones en las que fuiste parte 

“No sé si se ubican a Amir Padilla, ¿Han escuchado del nombre? En su momento, en la facultad había distintas asociaciones, sobre todo de ingeniería civil. Había asociación de cemento, asociación de agua, asociación de cimientos y también había la asociación de mecatrónica, e ingeniería física realmente no tenía una asociación que los representara, y esa era la intención, que tengamos un espacio en el que no solo vengamos a la facultad a tener las clases, sino a intercambiar conocimientos y a crecer juntos.  
A mí me invitaron al evento para para fundarlo. No fui parte de los miembros fundadores, pero vi cómo nació y creo que ahora automáticamente cada estudiante es miembro, antes era si te interesaba, entras. Ya luego fue que se fue expandiendo, pero al inicio eran miembros exclusivos para los que estaban interesados.

A lo largo de la carrera fui aprendiendo programación y llegó el momento de hacer una página web. Ahí fue que me contactaron, y la verdad yo estaba muy interesado en todo lo que la AEIF estaba haciendo, solo no estaba involucrado, pero empecé a involucrarme por medio de la página.  

La gente entraba a la carrera, hacía sus proyectos, llenaba su calificación y ya, pero siempre estaba ahí la inquietud de seguir esos proyectos, pero no había un lugar donde podíamos continuarlo a menos que alguien personalmente quisiera continuarlo. Y en su momento Amir Padilla inauguró un taller con botellas de agua y una bomba de bicicleta para hacerlas volar como si fuera un cohete, y así iniciamos. Era un taller en el que mostraba conceptos de cohetería: el centro de gravedad, el centro de masa, para qué funciona la ojiva, para qué funcionan las aletas del cohete. 

Luego hubo un concurso que yo no sabía que existía, a mí me invitaron a concursar al concurso de CanSat (Canned Satelites), y desde cero estábamos aprendiendo todo lo que involucraba la electrónica, el paracaidismo, y nos gustó mucho. Llegamos hasta la UNAM, en Ciudad de México. Mi equipo falló desastrosamente después de 6 meses construyendo el CanSat, el satélite subió y se destruyó todo. Eso fue en 2019, y también por esas fechas, ya existía la experiencia de que estaban los cohetes, y también nuevas generaciones estaban entrando y habían escuchado que estábamos haciendo este tipo de iniciativas. Me contactó una chica, Rebeca Castelan, quería involucrarse en este tipo de proyectos, pero quería formalizarlo, y así fue como empezó la DAA (División Aeronáutica y Aeroespacial). Al principio éramos como 10-15 personas aplicando los conocimientos que teníamos en las clases: las placas electrónicas las planchábamos, con la electrónica usábamos lo que aprendíamos en la clase para hacer nuestros arduinos. Los sensores tocaba aprenderlos desde cero. 

Así que me tocó un poquito de ambos, el cómo empezó la AEIF, cómo empezó la DAA, y todo empezó así, con ideas de: ‘hoy estaría padre hacer esto’.”

¿Cómo surge la página web de la AEIF?

“Antes todo era presencial y no había mucho problema porque todos venían a la facultad y todo era aquí, pero empezó la pandemia y sentimos la necesidad de seguir estando conectados. Así que Isaac Arroyo tuvo salió la idea de tener una página web para publicar artículos, querían algo que los represente, y ahí fue que Isaac me contactó a mí y lo único que me dijo fue: ‘quiero una página web para la AEIF’.  
Al inicio fue con herramientas de programación, pero vimos que un problema era transferir esos conocimientos. Así fue como agarramos una herramienta que tal vez no tengas tanta libertad para hacer cosas en código, pero que sí es fácil de aprender y sí, tiene bastante flexibilidad, y fue que empezamos a implementar WordPress. Y poquito a poquito empezamos a poner las biografías de las personas, a poner ahí diseños; también las actividades que estábamos haciendo. Ahí teníamos un newsletter de lo que hacíamos. La noche de las estrellas la promocionábamos ahí. También Elías Cobá usó la plataforma de la AEIF para poner exámenes de concursos de física.”

¿Cuál fue una de las cosas que más te marcó durante la carrera? 

“Al inicio mi objetivo era hacer una movilidad académica en Francia. Y lo que hice fue entrar a cursos de francés, involucrarme en proyectos, aprender del software, mi objetivo era agarrar experiencia. Había una beca en su momento llamada ‘MEXFITEC’ entre México y Francia, y mi objetivo era agarrar esa beca. Viajamos a Ciudad de México un grupo como de 20 personas de aquí de la UADY y presentamos un examen de francés. Ese examen de francés me quedé a un punto de pasarlo. Y por ese examen no me dieron la beca, y todos mis planes de la carrera eran para esa beca. También lo impactante fue que de los 20, sólo a mí no me la dieron. Fue un golpe duro porque era mi objetivo en ese momento, pero sirvió para replantearme mis objetivos. En ese momento ya estaba ya en quinto o sexto semestre, y para esperarme otro año ya iba a estar como en octavo semestre y ya iba a ser un poco tarde para hacer la movilidad académica. 
Así que, yo estaba enojado, y también coincidió en el que cuando fuimos a Ciudad México, era marzo 2020, así que llegué y a la semana empezó la pandemia. Las clases se empezaron a hacer en línea, dejé de ver a mis amigos, mis objetivos estaban arruinados. Pero con mi enojo de que quería ir a Francia dije: voy a agarrar toda esta energía que tengo para aprender cosas nuevas, y también decidí hacer una tesis. Al inicio ese no era mi objetivo, pero si me iba a quedar, me iba a quedar bien y no me iba a graduar sin nada.

Empecé con mi tesis de licenciatura, pero como era pandemia, en ese tiempo las clases se aligeraron mucho porque era la curva de aprendizaje, no sólo de los alumnos, sino de los maestros, así que aproveché para aprender de todo, en programación web, en programación de videojuegos (porque igual me gustaba mucho programar videojuegos).  

Mi tesis me permitió pues crecer bastante. Así que yo siento que a lo largo de la carrera fue ese cambio de objetivos, que fue un poco radical, pero vino para bien. Tal vez las caídas se sientan feas, pero pueden abrir otras puertas.”

Durante la carrera, ¿qué materia fue la que más se te dificultó?  

“La que más se me dificultó fue mecánica estadística. Esa me costó muchísimo trabajo, no sé si haya influido que la haya tomado en línea. Los exámenes me daban mucho miedo, recuerdo estudiar mucho para eso.  
Por otro lado, mis materias favoritas fueron toda la línea de física 2, física 3, teoría electromagnética I, teoría electromagnética II. Me gustó mucho, y el hecho que se relacione con todo, con análisis vectorial, con cálculo y también otros temas de física que hemos visto.”

¿Te consideras físico práctico o teórico? 

“Siento que soy más práctico. Me gustaba el formalismo que estaba en la teoría, por ejemplo, mecánica cuántica me gustaba, solo que no le hallaba la practicidad en su momento. Pero igual materias muy prácticas como mecánica de fluidos me gustaba mucho, y siento donde me hallé bastante fue en la programación, porque de un lado, la teoría de la física me gustaba, pero no hallaba cómo aplicarla. Y del otro lado, cuando me iba al lado muy ingenieril, sentía que le hacía falta formalismo físico. Así que, por ejemplo, con la programación hay algo en el que podía simular o podía usar la programación como herramienta. También en los proyectos; en la AEIF estaba en la página web, en la DAA estaba en los circuitos electrónicos y, por ejemplo, hablando de un cohete, estaba el equipo que hacía todos los cálculos de los ejes de gravedad, calcular la curva parabólica del cohete, tiempos, estaba muy padre.”

¿Qué actividades académicas o extracurriculares sientes que te impulsaron como profesional?

“Concursos, convocatorias y todo eso. El primero fue el del CanSat. Siento que aprendí muchísimo porque empezamos de cero. No existían asociaciones, así que empezamos como un grupo de ‘a ver qué aprendíamos’.
Durante la pandemia me metí a un hackathon de la NASA (NASA Space Apps Challenge). Ese vale mucho la pena porque vas a trabajar en equipo y va a ser necesario que te comuniques con ellos, que hagan algo juntos y que se sigan ciertos protocolos que la NASA está poniendo. 

Durante la carrera también había concursos de mecánica de fluidos; había como un concurso interno de la facultad de cuál proyecto era el mejor.  

Muchas actividades extracurriculares, concursos o estar en asociaciones, hace que conozcas gente y que aprendas nuevas cosas. Igual me metí a Huawei Seeds for the Future. Ese te pide proponer un proyecto, que sepas comunicarlo, saber venderlo, pero siempre es un proyecto relacionado a tecnologías. Me metí a este concurso y pude conocer a personas brillantes de todo México, y con esas personas aún mantengo contacto. Siento que los concursos que valen la pena son los que te permiten conocer personas que estén haciendo algo similar a lo que estás haciendo, o personas que estén en áreas que te llamen la atención, porque motiva mucho, y al final son personas de nuestra edad que simplemente están haciendo cosas diferentes. Siempre hay alguien haciendo algo.”

¿Crees que es mejor hacer la maestría saliendo de la carrera o es mejor conseguir experiencia laboral? 

“Depende de cada uno, les voy a decir mi perspectiva. Al dedicarse a la maestría por lo general haces una tesis o una investigación. Hoy en día es muy competitivo y yo al final de la carrera hice las prácticas profesionales. Hay que tratar de aprovechar eso mucho. Incluso si quieres hacer la maestría de inmediato, esas prácticas profesionales son experiencia laboral, así que conviene bastante aprovechar esa etapa para no estar en ceros, por lo menos que sean seis meses de experiencia. Yo lo que hice fue que terminé la carrera y me gustó lo que estaba haciendo en mis prácticas profesionales, y lo formalicé como un trabajo estable.  
No me sentía estancado, sentía que en el trabajo estaba aprendiendo mucho, estaba creciendo mucho, estaba agarrando experiencia no sólo de lo académico, sino de cómo la industria está funcionando, y me quedé ahí un rato, era cómodo y seguí avanzando. En mi caso le dediqué año y medio más o menos, salí en 2022. En los últimos meses estaba aprendiendo, pero no tan aceleradamente y dije: ‘bueno, si quiero seguir aprendiendo de manera acelerada, siento que una maestría me podría ayudar’. Y no dejé de trabajar, eso igual es una flexibilidad que tiene la maestría, que es menos pesado que tomar las materias, tal vez son más avanzadas, pero en cuestión de tiempo es menos exigente.  

Poniendo como otro caso, mi novia terminó la carrera hace como 4 años y ahorita está empezando la maestría, así que depende de cada uno. Pero si hay cierto riesgo que podrías terminar la maestría, pero terminar sin experiencia laboral, y ahí es como empezar de cero.”

¿Cómo puedes encontrar una maestría que te guste? 

“Yo veía a Javier Santaolalla y pensaba: qué padre ingeniería física. Como siempre me gustaron mucho las matemáticas, quería una ingeniería. Encontré ingeniería física y es un perfecto balance entre teoría y aplicación. Al inicio me llamaba mucho la atención la física de partículas. Y está bien tener ideas al inicio y mantenerlas, pero lo que me pasó es que mientras iba tratando de descubrir esa área de física de partículas, empecé a ver que hay herramientas de software que te ayudan a simular sistemas, a que la física sea más fácil. Y a mí me gustó más esa parte y fue que me involucré más en software, aplicando la física, pero también metiéndome mucho en esos detalles de software, y siento que me gustó mucho. 

En la parte empresarial igual me llamó la atención la parte de negocios, así que hubo un momento en el que estaba pensando hacer una maestría de 
Pero es precisamente por andar metido en convocatoria y media que vi que aquí en Yucatán salió una convocatoria para estudiar una maestría en Canadá. En su momento ya había terminado la carrera y estaba aplicando para Canadá y Francia, principalmente para Francia porque ya tenía todo lo que preparé en su momento. Apliqué a los 2, pero sólo porque Canadá tenía los resultados antes me fui a Canadá; y entre las opciones que estaban estaba la de negocios, y yo estaba tratando de entrar a la de negocios, pero me decía que necesitas grado de finanzas.  

Entré a esa convocatoria que estaba ofreciendo Yucatán, y era escoger una de las maestrías que estaban ofreciendo, y la maestría que más me llamó en su momento fue la de inteligencia artificial. Yo había escuchado de inteligencia artificial, aunque estaba más metido en procesamiento de imágenes, pero dije: bueno, se relaciona a lo que hago. Al principio era un diplomado, y durante ese diplomado fue que conocí a un maestro que sí está muy metido en la parte de inteligencia artificial. Nos dieron un proyecto para hacerlo en 2 meses, y como no tenía nada que hacer en Canadá, me dediqué 100% al proyecto, y el proyecto de 2 meses lo terminé en 2 semanas. A él le llamó mucho la atención y me invitó ahora sí a una maestría de 2 años, la maestría en ciencias.  

Ahora sí que estoy haciendo investigación. Ahorita ya me aprobaron un artículo, uno está en revisión y estoy trabajando en otro, así que este tema de investigación igual está siendo nuevo para mí  

Así que, regresando a la pregunta, yo diría que las personas intenten todo, que no tengan miedo a intentar las cosas. Si ven que algo está padre y lo quieren intentar, háganlo. Tal vez les gusta, tal vez no, pero por lo menos lo intentaron, y si sí les gusta puedes decir: ¿qué más puedo aprender de esto? Y en ese ‘qué más’ van saliendo más cosas.”

¿Tienes algún consejo para los que siguen cursando la carrera, ya sea que estén entrando que ya vayan a salir? 

“Ahorita el hecho de que sean estudiantes les da muchas ventajas porque pueden involucrarse en actividades extracurriculares, conocer otros grupos, asociaciones, meterse en concursos y también, si se equivocan, no pasa nada. No es que vayan a perder un trabajo, pueden hacer proyectos y pueden fallar, pueden explotar, háganlo, no tengan miedo de equivocarse.”